Salud por ley para modelos y pasarelas | Lifestyle | EL MUNDO

Por : ujikiu / On : 04/02/2023

La modelo a la que no dejaron desfilar para Louis Vuitton por estar "demasiado gorda"

Francia penalizará desde hoy la extrema delgadez de las modelos

Modelos denuncian que la industria las presiona para que pierdan peso

El 2 de agosto de 2006, hace ahora poco más de 11 años, Luisel Ramos, una modelo uruguaya de 22 años, se desplomó encima de una pasarela en Montevideo. Su Índice de Masa Corporal (IMC, valor que resulta de dividir el peso, expresado en kilos, entre la altura al cuadrado) era tan solo de 14,37. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera infrapeso si este valor se sitúa por debajo de 18,5, y supondría delgadez severa cuando es menos de 16. Al mes siguiente la madrileña Pasarela Cibeles impidió desfilar a una de cada tres modelos debido a su extrema delgadez (dicen las crónicas que las semanas de la moda de Milán y Londres aplaudieron esta novedosa medida).

Poco tiempo más tarde otra modelo, Ana Carolina Reston Macan, brasileña de 21 años, murió por una insuficiencia renal causada por la estricta dieta que seguía y por culpa de la cual su peso no llegaba a los 40 kilos. Fue entonces cuando definitivamente saltaron todas las alarmas, y las principales federaciones del mundo de la moda (Londres, Nueva York, París y Milán) decidieron actuar, aunque las medidas que se tomaron no fueron tan exigentes como se esperaba.

Es cierto que Italia lanzó al poco tiempo su 'Manifesto nazionale di autoregolamentazione della moda italiana contro l'anoressia', donde se reconocía la responsabilidad de la industria a la hora de mostrar unos cánones estéticos que potencian la extrema delgadez. En ese documento se comprometía a promover "un modelo de belleza sana, generosa, mediterránea" como "herramienta para la prevención de los trastornos alimenticios".

Para muchos la solución parecía reducirse a una mera cuestión de educación. "Creemos que una regulación no es ni deseable ni exigible", aseguraba en un comunicado el British Fashion Council (BFC). En el Reino Unido la respuesta resultó incluso contradictoria. En un primer momento se obligaba a las modelos a poseer "un certificado médico (que costaba 500 libras) donde se acreditase su buena salud". De ahí se pasó al extremo opuesto y prácticamente se tiró la toalla en relación a este asunto. En este punto Hilary Riva, directora del BFC, reconoció que existían "barreras insuperables" a la hora de introducir estos documentos que prohibían subir a las pasarelas a modelos británicas que vistiesen la famosa insana "talla cero".

Algunos diseñadores amenazaron con abandonar la semana de la moda londinense si se exigía el mencionado certificado y la supermodelo Erin O'Connor llegó a señalar públicamente los defectos de esta idea: "Pedir a todas las modelos que tengan un certificado de salud obligatorio compromete su dignidad y viola los derechos humanos". Aunque, todo hay que decirlo, nadie se preocupó tampoco por encontrar otras opciones legales.

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"El problema es de información, más que de reglamentación", corroboraba Didier Grumbach, entonces presidente de la Federación Francesa de la Moda. Por aquellas fechas el Council of Fashion Designers of America (CFDA) también reunió a un comité de expertos para analizar la conveniencia de imponer, o no, alguna limitación para desfilar. Sus conclusiones apuntaron en idéntica línea. "No es realista imponer normas en la industria de la moda". La frase se la atribuyen a la mismísima Anna Wintour. A todo ello se sumaron otras pasarelas, como las de Milán y Nueva York, que no mostraron intención alguna de adoptar estas medidas. Tal y como la propia Hilary Riva comentó, "esto solo funcionará si se llega a una solución internacional".

Curiosamente, el primer país que se ha impuesto a los trastornos alimenticios ha sido Israel, un estado que no forma parte de las principales capitales de la moda. Allí, desde principios del año 2013, funciona la llamada 'Ley Photoshop', que no solo obliga a identificar las imágenes retocadas con el ordenador, sino que también prohíbe desfilar y posar a las modelos con un IMC inferior a 18,5. Su promotora, la médico y parlamentaria Rachel Adatto, calificó esta norma como "un mazazo para el prototipo de belleza anoréxico que los jóvenes han copiado hasta ahora". Es cierto que Israel tan solo cuenta con 300 modelos profesionales, pero marcó el camino para que Francia, donde solo se había conseguido una declaración de buenas intenciones, haya dado también un paso al frente.

"En 2008 se decidió legislar sobre este tema, pero tan solo se consiguió impulsar una carta ética firmada por la industria francesa de la moda", afirma Olivier Véran, neurólogo y político que ha defendido y participado en la redacción del proyecto de la nueva ley de salud gala. Está claro que la anterior carta de buenas intenciones, que servía de guía en el país, tuvo pocos efectos. "El peso medio siguió disminuyendo. Además, descubrimos imágenes donde las modelos aparecían tan delgadas que era necesario editar las fotos para disimular el relieve de las costillas", afirma.

Como consecuencia, Francia aprobó en enero de 2016 esta nueva ley, que entró en vigor hace apenas unos meses. En ella se plantea, entre otras cuestiones, una contundente lucha contra la anorexia. "La gente, incluso los consumidores de moda, quieren 'glamour', no sordidez", declara Véran a Yo Dona. Desde el pasado 1 de mayo esta norma exige a las modelos estar en posesión de un certificado médico, válido durante dos años, que garantice que "el estado de salud global de la persona (...) evaluado mediante su índice de masa corporal (IMC) le permite ejercer su actividad como modelo". Igualmente, a partir del próximo 1 de octubre, esta ley exigirá que se identifiquen las fotos publicitarias que han sido retocadas. El incumplimiento de la norma por parte de aquellas personas responsables de la contratación (léase revistas, agencias...) puede suponer penas de hasta seis meses de prisión y multas de 75.000 euros. "El intenso debate que acompañó a la ley en Francia abrió los ojos de la opinión pública. La pretendida anorexia chic resultó intolerable", sentencia Véran.

Desde entonces, los medios están recogiendo opiniones tanto a favor como en contra, como la de la exmodelo Victoire Maçon Dauxerre o la del Syndicat National des Agences de Mannequins. La primera, que padeció anorexia, apuesta por un control continuo del estado de salud de las modelos. "Es absurdo que el certificado valga para dos años", declara.

Por otro lado, el Syndicat National des Agences de Mannequins opina que con esta nueva medida "se estigmatiza únicamente a las agencias de modelos, omitiendo deliberadamente implicar a los contratadores" (es decir, firmas de moda o diseñadores). A ello añaden que esta legislación perjudica a las modelos que por genética tienen un IMC bajo, o a aquellas otras que, pese a contar con un peso normal, sufran trastornos alimentarios.

"Que te penalicen por algo que es un estándar genético tampoco es justo", asegura a Yo Dona la nutricionista americana Joy Bauer, que formó parte del comité que asesoró a la CFD. "Castigar a un grupo para ser más inclusivo con otro definitivamente no es el camino correcto", opina. Eso sí, cree que se están dando pequeños pasos en la dirección adecuada gracias a la educación: "Los colegios han tomado una postura más productiva trayendo a colación el debate sobre la aceptación del cuerpo y la distorsión de este en los medios". A ello se une también que "algunas marcas han abrazado la idea de que no hay que tener la talla cero para ser bella", aludiendo, entre otras, a Dove o a la revista 'Sports Illustrated'. "Necesitamos diversidad en tamaño, forma, color, culturas", concluye la popular nutricionista.

En España este debate no ha sido tan intenso como en el resto de países. Seguramente porque pronto nos dimos cuenta de que "no bastaba con buenas palabras e intenciones", y que había que impedir que "esta imagen insana perjudique no solo a las propias modelos, sino también a la juventud que ve en ella su referente", declara Isabel Martínez, de la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia y Bulimia Nerviosa (ADANER), una de las instituciones que participaron en las conversaciones que concluyeron realizar revisiones médicas a las modelos antes de que se subieran a una pasarela.

Esta solución -referente y ejemplo- ha funcionado de momento, tal y como afirma Martínez, quien no cree necesaria la promulgación de una ley al estilo de la francesa, aunque, eso sí, no lo descarta: "Si es la manera, habrá que hacerlo". ¿Llegaremos a verlo?

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