De Cassie Howard, de ‘Euphoria’, a Carrie Bradshaw: ¿qué significa vestirse para el mundo o para una misma?

Por : ujikiu / On : 24/02/2023

seriesEl último capítulo de ‘Euphoria’ reflota la eterna pregunta sobre los límites de vestirse para una misma o para la mirada masculina. Otra serie de HBO, ‘And Just Like That’, ofrece actualmente la mejor respuesta en términos de moda a este eterno dilema

Por Alba Correa

Los fans de Euphoria están acostumbrados a sufrir. Cuando vimos en el tercer episodio a Cassie Howard (Sydney Sweeney) despertarse cada día a las cuatro de la mañana para ducharse, peinarse y maquillarse, y crear looks dignos de pageant de belleza sureño, todo para lograr la atención y validación de Nate Jacobs (Jacob Elordi), anticipamos la dolorosa caída que se venía. De hecho, este ritual de Cassie tan costoso (en energía y dinero) nos ha conducido de nuevo a una pregunta en la que llevamos dando vueltas cíclicamente como si de una rotonda se tratase: el dilema de cuándo te vistes para ti misma y cuándo para los demás, al que hay añadir la pregunta de dónde comienza y dónde termina la libertad en la moda.

La respuesta a estas preguntas no es sencilla. Implica factores tanto comerciales como culturales, anclados en una sociedad heteropatriarcal que desde hace siglos moldea la norma de lo que es o no un cuerpo y una forma de vestir femenina válida. Sin embargo, y ateniéndonos al ejemplo de Cassie en Euphoria, la brillante directora de vestuario Heidi Bivens ya nos adelantó una pista en su entrevista para Vogue.com. “Cassie tiene una idea de feminidad dentro de las líneas tradicionales de lo que se entiende como femenino”, explicó Bivens. “Se inclina hacia arquetipos que ya hemos visto antes, ya sea Brigitte Bardot o Claudia Schiffer o cualquier otro que pueda encontrar en una revista y pensar que es bonito. (...) Creo que las prendas de Cassie son un disfraz. Todavía está intentando descubrir cómo presentarse ante el mundo y creo que mucho de lo que hace y de cómo se viste revela su deseo de ser amada”.

Pese a que la moda y la vestimenta actúan como herramientas de comunicación e integración en un entorno social, lo que dificulta el tan repetido mantra de vestirse para una misma (siempre nos vestimos sabiendo que seremos leídos o decodificados por terceros), la secuencia en la que Cassie parece tornar en enfermizo su ritual de belleza activó sensaciones conocidas para Noemí López Trujillo, periodista especializada en feminismos y temas LGTB+. “Me sentí muy interpelada por la secuencia de Cassie”, reconoce. “No creo que sea un problema vestirse para gustar a otros u otras, entiendo que puede haber ahí un componente de excitación o de diversión cuando no se convierte en una exigencia. No la voy a juzgar por levantarse a las cuatro de la mañana, pero veo que ella no se siente bien con ese proceso y creo que ahí está la clave.”

De Cassie Howard, de ‘Euphoria’, a Carrie Bradshaw: ¿qué significa vestirse para el mundo o para una misma?

La periodista encuentra problemática la manera en la que la adolescente busca la validación por encima de permitir su propia identidad emerger a través de las prendas. “Esto es muy pernicioso porque en cuanto sus amigas le comentan en el baño que viene muy rara vestida ella se siente frágil e insegura. Sabe que se produce para la validación ajena y se siente ridícula”, opina la periodista. “Es una situación de descontrol sobre quién eres y sobre tu cuerpo. Me sentí identificada porque yo lo he hecho muchísimas veces. Intentar acertar con lo que le gusta a otra persona es como crear una ficción sobre ti misma”.

Es frecuente que ante estas aplicaciones coercitivas y machistas de la ropa y el maquillaje se culpe a la mujer que las adopta, e incluso se demonicen los propios elementos, antes de abrir una reflexión crítica en términos de género sobre el uso que el capitalismo patriarcal le da a la moda y la belleza como herramientas de dominación femenina. “La lectura no es ‘deja de maquillarte’, la pregunta que hay que hacer es ‘¿te sientes bien, te sientes identificada así?’”, sugiere López Trujillo. “La producción femenina se penaliza, pero al mismo tiempo la sociedad patriarcal exige que te ajustes a sus estándares.”

En las antípodas de Cassie Howard podríamos encontrar otro personaje de ficción que también vive de manera muy intensa la relación con su vestidor: la emblemática Carrie Bradshaw. La manera en la que la moda es para la escritora una fuente de diversión es uno de los rasgos más característicos de su personalidad, y en And Just Like That, reboot de la serie original que se puede ver también en HBO Max que tiene lugar cuando las protagonistas están a mitad de la cincuentena, Bradshaw parece sentirse más libre que nunca, alcanzando la hipérbole de su propio estilo.

Alexandra Lores, la escritora que analiza la moda y otros fenómenos pop en su newsletter Love & Rockets, se sirve de las renovadas mezclas del armario de Carrie Bradshaw para reflexionar sobre moda, identidad y la voluntad de gustar a los demás. “Estamos en un momento en el que se reivindica una moda que deja mucha piel al descubierto [tendencia 2KY] y ante el regreso de unas exigencias de delgadez que podrían interesar más a la mirada masculina heteropatriarcal”, explica Lores. “Sin embargo existe un espacio en la moda en la que esta mirada no tiene mucha vigencia. En su parte menos mainstream la moda es arte, diseño, jugar con los patrones, y resulta menos atractiva para la mirada masculina que, al final, es algo simple en cuanto a moda. Alguien que disfruta con la moda tiende a alejarse de eso porque quiere probar patrones y formas nuevas, estéticas menos pop, más extravagantes. Es una forma de apropiarse de la diversión, y es lo que hace Carrie, una señora que disfruta de la moda”.

Probablemente ni Carrie esté libre de ver su estilo influido por la presión de la validación ajena algún día, ni Cassie condenada a nunca alcanzar la capacidad de expresar su identidad a través de su armario. Son procesos en los que casi todas nos hemos visto implicadas alguna vez. En And Just Like That hay un momento en el que Carrie explica a Charlotte cómo percibe que su hija Lily está experimentando y buscándose al probarse las prendas de su monumental vestidor. El gesto de vestirse es uno cargado de poder y tan Cassie como Carrie lo saben. Lo resume mejor Alexandra Lores: “La moda tiene el poder de cambiar las cosas, de generar suspicacia, de generar amor, de cambiar el estado de las cosas. Es una herramienta política y una manera de significarse en el mundo”.

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